Hay pocas experiencias tan gratificantes como la de vivir un partido de cuartos de final de la Champions en un Camp Nou con 86.518 espectadores en sus gradas. Y es que anoche, los aficionados culés, empezaron a animar a su equipo cuando los asistentes del árbitro todavía estaban comprobando las redes de las porterías.
Me comentaba el sublime periodista y amigo Luis Martín que en una ocasión el exseleccionador español, Luis Aragonés, había confesado que pocas cosas le gustaban tanto como vivir un partido de fútbol en un estadio para disfrutar del color verde del césped y de las distintas tonalidades vistosas de las camisetas. “Y si encima gana tu equipo, ya es la hostia”.
Es imposible que alguien no disfrute cuando un coliseo tan grande como el barcelonista se pone en pie para ovacionar a Andrés Iniesta por su más que mágica actuación. Cuando ves, antes de empezar el partido, el campo semi vacío y un par de minutos antes de que suene el silbato compruebas que está lleno a rebosar. Porque se viven sensaciones y se ven cosas que jamás se apreciarán por televisión.
En lo que a cuestiones futbolísticas se refiere, desde el mismo estadio se observa, en todo momento, la posición de los jugadores, las líneas bien marcadas, los movimientos de los porteros, las indicaciones de los técnicos, el vuelo y el efecto del balón, la distancia real en un lanzamiento de una falta… Infinidad de situaciones que se pueden observar sin necesidad de depender del realizador de turno.
“Hoy la afición ha estado de 10, nos han animado y apoyado muchísimo”, indicó Adriano al término del encuentro. “La afición siempre nos da confianza”, matizó Pedro. Una lástima que la nueva agencia de viajes del FC Barcelona, Halcon Viajes, que tanto prometió servir al aficionado azulgrana al convertirse en el nuevo socio del club, se haya cargado el primer viaje de los aficionados con el equipo a Ucrania por “falta de peticiones”.
“Esperamos conseguir una buena victoria sin ellos” sentenció Pedro. Que así sea.