Disputar un partido de semifinales de la Champions League como jugador del FC Barcelona contra el Real Madrid en el Santiago Bernabéu debe ser comparable al placer que supone para un actor estrenarse en la gran pantalla al lado de Javier Bardem en su primera película. Algo similar a una noche de lujuria, desenfreno y pasión en la que el sexo, el chocolate y las burbujas del cava y del jacuzzi son la guinda del pastel.
Esa sensación orgásmica que deben padecer los blaugrana a la hora de saltar al terreno de juego, pese a la experiencia del once inicial y a los títulos conseguidos por la mayoría de ellos, debió multiplicarse por diez en las entrañas de Sergi Roberto, un joven de 19 años que debutó el pasado miércoles en Champions con el primer equipo.
Un canterano universitario que, tras dos temporadas en el filial después de despuntar descaradamente en el Juvenil, se ha convertido en una de las piezas clave del equipo de Luis Enrique. Tanto es así que, tras debutar con los de Guardiola en el partido de ida de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey contra el Ceuta, el de Santpedor quiso regalarle tres minutos sobre el césped del estadio de Chamartín.
Visiblemente feliz comentó después sus primeras impresiones tras completar el debut soñado para cualquier jugador culé. Incluso tocó el balón, algo que no todos los jugadores consiguen en tan pocos minutos.
Sin embargo, pese a la felicidad y la proyección del chaval, cabe destacar el gesto de Guardiola. Irritado, quemado y más claro que el agua en la rueda de prensa previa a ese tensísimo encuentro, quiso dejar bien claro, por si alguien tenía alguna duda, la filosofía, el espíritu y el saber hacer del equipo barcelonista. El cambio supuso algo más para muchos seguidores que se quedaron pasmados ante el cambio, interpretándolo como una vacilada en toda regla al equipo de Mourinho.
Volviendo a las comparativas, ese momento fue como si el pobre chaval (Pep) al que el matón del colegio (José) siempre le roba el desayuno aparece un día con un bocadillo de guindillas y le da al abusón de su propia medicina ante las risotadas del resto de compañeros de la escuela. Hasta existe un grupo en Facebook que apuesta por la aparición del 28 del FC Barcelona en el once inicial del partido de vuelta en el Camp Nou. Que así sea para que el desamparado se siga mofando del chulito sobrado.
Ahí lo dejo.